Cuando estamos trabajando en la terminal (o consola, etc.) no existe un comando específico para renombrar un directorio o archivo. Lo mejor es usar el comando mv que se usa para mover archivos. Entonces, si queremos renombrar, por ejemplo, archivo.dat a nombre.dat, debemos escribir:
$ mv archivo.dat nombre.dat
También sirve para renombrar muchos archivos. Por ejemplo, si descargamos fotos de nuestras vacaciones en una carpeta, y queremos que todos se llamen ##-Vacaciones-2009.jpg (por ejemplo) podemos hacer lo siguiente:
$ I=1
$ for IMG in `ls *.jpg`;
> do
> mv $IMG I-Vacaciones-2009.jpg ;
> I=$(($I+1)) ;
> done
En la primer linea creamos la variable I, que para usarla se deberá invocar como $I. Luego, el for hace el resto de la magia.
Para renombrar un directorio el mecanismo es exactamente el mismo. Si tengo directorio1 y quiero llamarlo directorio2 simplemente escribo lo siguiente:
$ mv directorio1 directorio2
De esta manera se puede usar el comando para mover archivos (mv) para renombrarlos.
En mi último viaje saqué aproximadamente 1000 fotos, que a unos 4MB por foto hacen un total de 4GB. Eso sería imposible de cargar en un tiempo razonable, así que se me ocurrió cambiarle la resolución a las imágenes para que ocuparan menos y como hacerlo uno por uno llevaría una eternidad, pensé en hacerlo automáticamente.
Primero tenemos que instalar Imagemagick, que en Ubuntu puede hacerse directamente con:
sudo apt-get install imagemagick
Este es el programa que permitirá la conversión de las imágenes en sí. El siguiente paso es ir a la carpeta donde están las fotos y escribir lo siguiente:
for IMG in `ls *.jpg`;
do
convert -sample 60%X60% -quality 85 $IMG reducido-$IMG;
done
En la primer linea, lo que se hace es buscar todos los archivos que tengan extensión jpg (cuidado que distingue de mayúsculas y minúsculas, o sea que podría ser JPG.) A esos archivos los guarda en la variable $IMG (en el for no hay que poner el $.) Luego, convert es el comando de Imagemagick; podemos elegir a qué porcentaje queremos reducir las fotos y con qué calidad. Los otros 2 parámetros son el archivo que estamos modificando y cómo queremos llamarlo. ¡Tengan cuidado de no sobreescribir los archivos originales a menos que quieran!.
Esta simplicidad es la que me hace adorar cada vez más a Linux y su linea de comandos.
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