Gnome 3, visión después de 2 semanas de uso

Hace unas semanas decidí abandonar Ubuntu y probar Fedora. Más que nada me había cansado de los metapaquetes que me obligaban a tener instalado soporte para Bluetooth en una PC que no lo tiene, etc. (buscaba una excusa para hacerlo y la encontré así.) Por defecto Fedora 15 viene con Gnome 3, la versión más reciente del gestor de escritorio para Linux. Después de más de casi tres semanas de uso acá van algunas de mis opiniones.
A primera vista puedo decir que es lindo y sobrio. Una sola barra no muy ancha en la parte superior con el reloj al medio; a la derecha vemos algunos íconos (conexiones de red, estado del chat, batería) y a la izquierda un texto que dice "Actividades". El resto del escritorio es utilizable (una ventaja con respecto a la versión anterior, en la que se perdía mucho espacio con una barra superior y una inferior).
Al llevar el ratón arriba a la izquierda (no hace falta clicar) se nos muestran mini-ventanas de todas las aplicaciones que tenemos abiertas (como en la imagen que abre el post). A la izquierda una barra personalizable nos muestra links a los programas que queramos. Desde ese menú se puede navegar a través de las aplicaciones y las herramientas del sistema (no es un menú desplegable como los de antes sino que ocupa toda la pantalla).
La integración con el chat (aunque no la probé demasiado) es bastante útil y bien fluida. Las conversaciones nos aparecen desde la parte inferior, como pequeños globos, lo cual nos permite verlas sin tener que cambiar de ventana o con el riesgo de que no veamos que alguien nos escribe. De alguna manera me da esta sensación de que logro trabajar de una manera un poco más ordenada.
La primera impresión que tuve al comenzar a interactuar con Gnome 3 fue que, si bien el cambio es inmenso, resulta bastante intuitivo en el momento de romper el hielo y una vez que se comienzan a aprender atajos del teclado y a organizar el trabajo en base a la nueva propuesta, todo es más cómodo y eficiente. Hacer una búsqueda rápida es fundamental para aprendernos las cosas útiles. Podemos organizarnos en áreas de trabajo rápidamente arrastrando las ventanas; podemos hacer zoom en las vistas previas de las aplicaciones que corren, en fin, todo me resultó simplemente cómodo.
Sin embargo no todo es color de rosas. La primera cosa que me llamó la atención es que no encontraba una forma gráfica de apagar la PC sin desloguearme; como tengo la costumbre de hacer casi todo desde la consola, no lo había notado hasta que presté la PC; sólo se permite suspender. Googleando un poco, encuentro que si se presiona la tecla alt luego de clicar sobre el nombre de usuario (desplega un menú con posibilidades de la sesión) el mensaje de "suspender" se transforma a "apagar"; pero de todas maneras no deja hibernar.
Lo mismo con los botones de maximizar y minimizar ventanas; simplemente no aparecen. De nuevo, mi costumbre es maximizar haciendo doble clic sobre la barra, así que no fue un impedimento hasta que me lo mostraron. Lo que sí me resutló molesto es que la ventana que permite ejecutar comandos (Alt+F2) es más simple de lo que esperaba; no autocompleta en base a comandos ingresados anteriormente y no permite ejecutar en la terminal.
Las opciones de configuración son realmente básicas. Por ejemplo si ejecutamos el gestor de energía, no tenemos opciones para notebook (qué pasa cuando se cierra la tapa, si estamos con batería o enchufados, etc.) Tampoco da muchas opciones para una PC de escritorio, pero convengamos que el ahorro de energía es crucial en una notebook mientras que en una desktop se tratará más de una actitud verde.
Primero, para un usuario intermedio (es decir, aquel que se preocupa por configurar la PC como le gusta, etc.), que quizás está dando sus primeros pasos fuera de Windows, creo que Gnome 3 se le presentará a primera vista con grandes obstáculos. No digo que no sea nada que no encuentre solución con una pequeña búsqueda en Google (ya iré escribiendo pequeñas guías a medida que me vayan surgiendo problemas), pero es una primera impresión negativa: yo esto lo hacía antes en 4 clics, ahora tengo que buscar, instalar paquetes, reiniciar Gnome, etc. etc.
Segundo, tuve la oportunidad de prestar mi computadora a gente acostumbrada a Windows. El hecho de que no hubiera un botón con un ícono en la parte inferior izquierda ya generaba un poco de desconcierto. Y una vez que lograba desplegar la ventana de aplicaciones, sobre todo si ya había aplicaciones corriendo (y que aparecen en un preview bastante simpático), pude notar que no les resultaba realmente trivial darse cuenta de dónde apretar para lanzar el navegador.
Mi veredicto final es mixto. Como usuario regular de Linux (en diferentes distribuciones, casi siempre con Gnome, ocasionalmente con LXDE o XFCE) creo que esta versión de Gnome es un gran paso hacia adelante. Sin efectos visuales despampanantes (no se trata de un cubo donde cada cara muestra un escritorio diferente y va rotando, etc.) creo que logran generar un área de trabajo más ordenada y donde es fácil interactuar y darse cuenta de lo que hay que hacer. Para usuarios muy acostumbrados al tema de las ventanas, la barra de tareas y demás, quizás pueda ser un salto de paradigma demasiado grande (no quiero decir que no se pueda dar). Quizás la nueva versión de Windows 8 apunte también en esta misma dirección, aunque desconozco completamente.
Agregar repositorios en Debian
Ya hace unos meses que vengo usando Debian así que es hora de empezar a contarles algunas cosas sobre este sistema operativo (más que nada soluciones a los problemas que se me fueron cruzando.) Para los usuarios de Ubuntu, el paso a Debian es instantáneo, ya que el primero está basado en el segundo, así que la mayoría de las aplicaciones se ven exactamente igual y lo más importante de todos, el gestor de paquetes (vía consola) sigue siendo el apt-get.
Así que la primera dificultad con la que me encontré fue sobre cómo configurar correctamente el gestor de paquetes. A diferencia de Ubuntu, en Debian no vienen precargados repositorios y por defecto guarda al CD como fuente de paquetes, por lo que tendremos que configurarlos a mano. Entonces, lo primero que hacemos es ir a la página de repositorios de Debian; allí vemos una lista de "mirrors", es decir lugares desde los que podremos descargar los paquetes. En general lo más inteligente es elegir alguno que esté geográficamente cerca de nosotros, ya que serán los que más rápido funcionen.
Una vez que lo hayamos elegido (igualmente mejoraremos nuestra elección más adelante) escribimos lo siguiente en la terminal:
sudo gedit /etc/apt/sources.list
Ahí irá la lista de repositorios que queramos usar. Lo primero que hacemos es comentar (con un # al principio) los renglones en los que dice deb cdrom. De esta manera nos evitamos que nos pida introducir el CD de Debian cada vez que usemos el apt-get. Luego, agregamos la siguiente linea:
deb http://NUESTRO-MIRROR-ELEGIDO testing main.
Debemos recordar que tenemos que poner la dirección del repositorio que hayamos elegido y cambiar testing por stable si es que estamos usando la versión estable de Debian. Una vez hecho esto, guardamos y cerramos y en la consola hacemos:
sudo apt-get update
Así se actualiza la lista de repositorios. Y voilà, ya tenemos configurado el apt-get con el mirror que hayamos elegido. Lo más prudente sería hacer un upgrade ahora con:
sudo apt-get upgrade && sudo apt-get dist-upgrade para tener nuestro sistema actualizado.
¿Cómo saber qué mirror conviene?
Hay una aplicación que nos permite determinar cuál es la alternativa más rápida y se llama netselect. Escribimos lo siguiente en la terminal:
sudo apt-get install netselect
(por eso era importante instalar un repositorio al principio, así podemos instalar este programa luego). Es bastante sencillo de usar, se escribe
sudo netselect mirror1 mirror2 mirror3 ...
donde mirror1, etc. son las direcciones que queramos chequear de la lista del sitio de Debian. Lo que nos devuelve es el mirror que más rápido se conecta a nosotros (hace diferentes chequeos, como latencia, etc.) Una vez que sepamos cuál es (yo elegí todos los mirrors que aparecían de américa del sur, y el más rápido resultó ser http://sft.if.usp.br/debian ) volvemos a editar el archivo sources.list como se indica arriba y listo.
Mi sources.list luce como esto:
deb http://security.debian.org/ squeeze/updates main contrib
deb-src http://security.debian.org/ squeeze/updates main contrib
deb http://www.backports.org/debian lenny-backports main contrib non-free
deb http://ftp.br.debian.org/debian squeeze main
deb http://sft.if.usp.br/debian testing main
Estos repositorios permitirán instalar la mayoría de los paquetes que necesitemos, inclusive aquellos propietarios como Flash (ya escribiré sobre ello también.)
Veredicto sobre OpenSUSE
Finalmente, después de casi dos meses de uso, puedo escribir sobre OpenSUSE. La primera impresión que me dio fue de un sistema operativo pensado para usuario de casa, es decir, los iconos son lindos, hay programas gráficos para administrar casi cada aspecto de la PC, etc. etc. Lamentablemente esto que parecía color de rosas se fue cayendo a pedazos.
Primero, no hay foros tan completos (menos que menos en español) como de otras distribuciones (Debian, Ubuntu, por ejemplo) lo que hace difícil encontrar respuestas a nuestros problemas simplemente buscando en Google. Pero eso es menor; si uno se registra y pregunta en el foro, seguramente alguien le responderá.
El siguiente problema se me planteó con la instalación de paquetes. Yo venía acostumbrado al apt-get de Ubuntu, y de golpe me encuentro que tengo que entrar a internet, buscar el paquete, bajar, instalarlo. En fin, un poco más engorroso, pero podría haber funcionado. Lamentablemente algunos de los paquetes que busqué no estaban disponibles, o no resolvían dependencias, o cuando buscaba aparecían algunos con nombres idénticos y no había criterio aplicable para preferir uno u otro, salvo el que más arriba aparecía en la lista. Está bien, tuve paciencia un tiempo, me pregunto si todos los usuarios están dispuestos a perder tanto tiempo para instalar el aMule, por ejemplo.
El OpenOffice que instala por defecto es una versión desactualizada, no abre archivos de Office 2007, etc. etc. Lo mismo con el sistema de archivos, no ofrece ext4 y alguna que otra opción estándar en las demás distribuciones. No entendí (tampoco probé) si era posible cambiar el entorno gráfico fácilmente, pero por como está todo estructurado en el sistema operativo, me habría dado para pensar que habría sido muy difícil hacerlo.
Finalmente, en OpenSUSE da la sensación de que el administrador está partido en dos, cuando uno quiere hacer algo (cambiar el Salvapantallas, por ejemplo) nunca es claro a cuál debe recurrir, si a ese llamado Yast, o al otro... Y ni que hablar de la velocidad; es un poco tramposo, porque al OpenSUSE lo tenía instalado en un disco IDE, mientras que a los demás en discos SATA, pero de todas formas no creo que eso haya influido TANTO en el rendimiento.
Mi veredicto final: openSuse se instala fácil, es lindo visualmente (creo que bastante parecido a Windows) pero apenas se quiere hacer algo más se torna increíblemente complicado y falto de opciones. A alguien que está saliendo de Windows puede llegar a engañarlo, pensar que después de todo Linux no es tan diferente, pero los dolores de cabeza que me generó (especialmente con mi familia, también usuaria de la PC) no valen la pena.
Finalmente, la gota que rebalsó un poco el vaso fue la no-detección del iPod. No podía siquiera desmontarlo una vez conectado. Entonces pensé: vamos a darle una oportunidad a Debian, seguro será una buena experiencia. Lo instalé, enchufé el iPod y en seguida se abrió el administrador de música preguntándome qué quería hacer, si sincronizarlo, etc. Pero eso es otra historia.
OpenSUSE
Hasta ahora venía usando Ubuntu ya que se instalaba rápido y funcionaba casi como quería, hasta que me empezaron a aparecer ciertos problemas de compatibilidad con mi disco rígido, mother o lo que fuera. Empecé a buscar otras distribuciones hasta que llegué a OpenSUSE. Esta es una distribución patrocinada por Novell y que tiene en mente la popularización de Linux.
La instalación de OpenSUSE fue bastante sencilla, aunque sólo conseguí que anduviera la instalación desde DVD, las opciones desde CD o desde Internet no funcionaron; mi pendrive estaba lleno, así que tampoco pude probar esta alternativa. El paso a paso es gráfico y tiene una ventaja respecto de la instalación de Ubuntu: Deja seleccionar qué paquetes copiar al disco duro.
Tardó varios minutos (quizás demasiados) en completarse, pero no hubo mayores inconvenientes. El inicio de sesión es simple y la primera impresión que tenemos (por lo menos con la versión Gnome) es que se esforzaron bastante para hacerlo ver como Windows, pero con el backend Linux. Todo funciona de maravilla, copiar los archivos que tenía en Ubuntu al nuevo sistema operativo fue muy rápdo, recuperar Thunderbird, Mozilla, etc. Lo único que se extraña son los repositorios; si bien openSuse tiene le herramienta zypper, similar a la apt-get, la cantidad de programas disponibles parece bien menor. Lo que sí tiene es una versión web para buscar software, pero tuve algunos problemas con dependencias (por ejemplo del Exaile.)
Sin dudas tendré que seguir explorando un poco más este sistema operativo, pero creo que para alguien muy acostumbrado a Windows, pasar a openSolaris es un salto no tan grande en aspecto, pero uno enorme en calidad, estabilidad y seguridad. De ahora en adelante no creo sigan leyendo post del estilo "Cómo solucionar XXX en Ubuntu" sino "Cómo solucionar XXX en openSUSE."
Eligiendo una distribución de Linux
Como dije en el post anterior, una de las cosas más importantes al decidir instalar Linux en una computadora, es elegir la distribución que queremos. Para los que no recuerdan (o no leyeron) una distribución es un conjunto de aplicaciones (entorno gráfico, administración de impresoras, redes, etc. etc. etc.) que se construye alrededor del núcleo Linux.
De las que cité en el post anterior: Ubuntu, Gentoo, Fedora, Debian, Slackware (no son las únicas) tuve contacto sólo con Gentoo, Fedora y Ubuntu.
